Los ejecutivos que se dedican a hacer
negocios con personas de diferentes países, deben tener una especial
sensibilidad hacia las normas implícitas.
En Japón, por ej. hay un ritual que
acompaña al intercambio de tarjetas: se tiene que sujetar con ambas manos, contemplarla
un rato con esmero y colocarla en un tarjetero especial, de lo contrario no
valoras a la persona que te la ha entregado.
